Quienes Somos Junta Directiva Estatuto Biblioteca Digital Contacto
Noticias Editorial Documentos y reseñas Biblioteca Digital Código de Derecho Canónico Vínculos

EDITORIALES

XIas Jornadas y publicación de las Actas de San Juan 2011

Las undécimas Jornadas académicas de la Sociedad Argentina de Derecho Canónico se celebrarán del 23 al 26 de octubre en la ciudad de San Luis. En esa ocasión, también presentaremos el quinto volumen de Actas de las Jornadas, que corresponde, en este caso, a las que tuvieron lugar en San Juan el año 2011. Se trata de un volumen de 371 páginas, que incluye las exposiciones realizadas por los diversos ponentes. De año en año se puede observar el empeño creciente por parte de todos en poner a disposición de los colegas reflexiones de la mejor calidad.

Confiamos en que el considerable esfuerzo que supone el mantener la continuidad en este tipo de publicaciones constituya una efectiva colaboración al desarrollo de la ciencia jurídico-canónica, y nos sirva de estímulo para continuar sin interrupción con nuestros estudios y perfeccionamiento de nuestra formación jurídico-canónica.

A la vez, quisiera recordar que la publicación de las Actas requiere disponer de ciertos recursos económicos que no se alcanzan, desde luego, con el monto de las cuotas sociales. Por ese motivo, me permito exhortar cordialmente a todos los colegas y amigos a sentirse siempre responsables de procurar allegar esos recursos que pueden provenir de toda fuente honesta. A estos efectos, hemos continuado también durante el año en curso, con los trámites tendientes a obtener la personería jurídica civil, lo que, sin duda, facilitará en el futuro la obtención de donaciones de parte de instituciones y de personas particulares.

El día 25 de octubre, como sabemos, se renovarán al autoridades de la Sociedad en el curso de la Asamblea anual. Está de más que exhorte a todos mis consocios a estar presentes en las condiciones estatutarias, para ser protagonistas de la vida de la SADEC.
¡Hasta dentro de unos días, Dios mediante, en San Luis!                                                                                            

Pbro. Dr. Hugo Adrián von Ustinov

Presidente


 

Inaudito y descarriado fallo judicial

Buenos Aires, 25 de marzo de 2012

Estimados consocios,

En fecha reciente, un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación pone en peligro inminente la vida de niños ya concebidos y aún no nacidos. No podemos menos que lamentar este flagrante atentado al más elemental derecho del ser humano: el de su vida. Desde nuestra página, unimos nuestra voz a la de tantas instituciones y personas que elevan su clamor de protesta ante tan grave arbitrariedad. Este esperpento judicial pretende remedar al legislador al expedirse sobre un
caso abstracto en el cual no se había cuestionado la constitucionalidad del art. 86 inc. 2 del Código Penal, como lo afirma en su voto en disidencia el Ministro Petracchi. Su texto nos retrotrae a la más remota antigüedad, cuando era posible castigar en su familia al delincuente que no podía ser habido (cf. Código de Hamurabi, 210, 230).

A la vez, esta decisión judicial pretende instaurar la impunidad de las prácticas abortivas al declararlas autorizadas con una simple declaración jurada en sede administrativa, sin la debida participación promiscua del Ministerio Público Pupilar, ni la comprobación de la causa alegada (la realidad de que la concepción del niño sea la consecuencia de una agresión sexual).

Por otra parte, es oportuno recordar que en nuestro sistema jurídico las sentencias de la Corte Suprema de Justicia de la Nación no son vinculantes y que sólo constituyen jurisprudencia seguible por los tribunales inferiores si son ejemplares, lo que no ocurre en este caso. Destacamos con agrado que poderes públicos provinciales, como es el caso de Salta, La Pampa, etc. ya hayan decidido no seguir este falso precedente.

Además, legítima ira y honda tristeza causa también comprobar cómo algunos enarbolan cual trofeos de una macabra competición los cadáveres de los niños no nacidos que habrán de ser impunemente sacrificados con la asistencia de instituciones natural y jurídicamente llamadas a tutelar sus derechos.

Desde la Sociedad Argentina de Derecho Canónico renovamos nuestro compromiso de permanecer al servicio del Derecho, tanto en la Iglesia como en la sociedad civil (ref. Estatuto art. 4, 1). Y recordamos que el ordenamiento jurídico argentino reconoce la condición de persona del niño concebido aún no nacido. Por todo esto, elevamos nuestra protesta ante este atropello a los derechos fundamentales de la persona humana implicado en este reciente fallo judicial.

Finalmente, también vale la pena recordar que, en el ordenamiento canónico, la muerte causada voluntariamente a todo niño aun no nacido está tipificado como un gravísimo delito, que hace incurrir ipso facto en la pena de excomunión a todo aquel fiel bautizado en la Iglesia católica que haya sido partícipe necesario en la comisión de ese crimen abominable (cf. Código de Derecho Canónico can. 1398; e interpretación auténtica en AAS, LXXX, 1988, 1818-18191).

Hugo Adrián v. Ustinov - Presidente

1- Patres Pontificiae Commissionis Codici Iuris Canonici Authentice Interpretando propositis in plenario coetu diei 19 ianuarii 1988 dubiis, quae sequuntur, respondendum esse censuerunt ut infra: D. Utrum abortus, de quo in can. 1398, intelligatur tantum de eiectione fetus immaturi, an etiam de eiusdem fetus occisione quocumque modo et quocumque tempore a momento conceptionis procuretur. R. Negative ad primam partem; affirmative ad secundam.Summus Pontifex Ioannes Paulus II in Audientia die 23 Maii 1988 infrascripto impertita, de supradictis decisionibus certior factus, eas publicari iussit. Rosalius Iosephus Card. Castillo Lara, Praeses. Iulianus Herranz, a Secretis.


Buenos Aires, 8 de diciembre de 2011

Estimados consocios
Los días 26, 27 y 28 de octubre de 2011 se realizaron en San Juan de Cuyo las Décimas Jornadas Académicas de la Sociedad Argentina de Derecho Canónico. El desarrollo de las sesiones tuvo como escenario la acogedora y espléndida sede del Foro de Abogados de San Juan, cuyas autoridades muy gentilmente la pusieron a nuestra disposición.

Debemos agradecer asimismo el aliento y la colaboración que recibimos por parte del Arzobispado y por parte de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica de San Juan. También expresamos nuestro agradecimiento al Sr. Mario Pulenta (Bodega Augusto Pulenta) por su cooperación en las actividades sociales que acompañaron a las Jornadas.

El programa contó con el nutrido esquema de exposiciones previsto, seguidas de vivos y enriquecedores coloquios entre los participantes. Los temas debatidos despertaron gran interés, en un ambiente fraterno y alegre. Todos los días, la celebración de la santa Misa nos reunió alrededor de la Eucaristía. El Sr. Arzobispo, Mons. Dr. Alfonso Delgado presidió una de las celebraciones.

El jueves 27 tuvo lugar la Asamblea Ordinaria de la Sociedad, en el curso de la cual se decidió elevar a $200.- la cuota social para el año 2012. El informe de tesorería puso de relieve que la continuidad de la publicación de las Actas de las Jornadas requiere que todos los socios busquemos el modo de allegar los fondos necesarios, porque con solo el pago de las cuotas sociales no es posible alcanzar el monto mínimo que permita asegurar dicha publicación. En esta perspectiva, el término del procedimiento tendiente a lograr la personería jurídica civil facilitará la obtención de donaciones institucionales.

Aprovecho esta ocasión para desear a todos los consocios una feliz y santa fiesta de Navidad junto a sus respectivas familias, y una tarea fecunda al servicio de la ciencia canónica en el año que se avecina.

Hugo Adrián v. Ustinov - Presidente


Buenos Aires, septiembre 2011

La sociedad argentina ha comenzado a debatir sobre la llamada muerte digna a raíz del caso de una niña de 2 años quien desde su nacimiento se encuentra en estado vegetativo. Sus padres solicitaron su desconexión de los medios mecánicos que le permiten seguir con vida elevando al  Congreso un pronto tratamiento de ciertos proyectos que intentan legalizar la muerte asistida de estos pacientes.

Paralelamente se conoció otro caso, de un joven contador neuquino que hace 17 años se halla en el mismo estado producto de un accidente automovilístico. El pedido a la juez lo realizaron sus hermanas ya que mientras los progenitores vivían lo cuidaron convirtiendo su propiedad en una especie de clínica de cuidados paliativos.

Por último, pudimos tomar contacto con otro caso, el de un joven quien a los 24 años tuvo un accidente de tránsito donde perdió un 30% aproximadamente de su masa encefálica, que le afectó el habla, la visión, el deambular, etc. Fue desconectado en tres oportunidades estando en terapia intensiva por indicación de tres equipos diversos de especialistas. En todas esas ocasiones fue reconectado porque la madre, en un acto de fe puso en las manos de la Santísima Virgen María a su hijo y decidió donar los órganos de su hijo; lo que hizo intervenir al INCUCAI quien a través de aparatología especial entendió que debía ser reconectado, a pesar de que  le había diagnosticado muerte clínica. Hoy, a tres años de ese diagnóstico, el joven camina, maneja la computadora, y  comenzó a hablar sus primeras palabras:  «mama», «agua»,  a pesar de haber perdido físicamente parte del cerebro que le permitiría tales actividades.

Existen varios proyectos en el Congreso de la Nación que ya poseen estado parlamentario, donde intentan diferenciar este proceso al que llaman muerte digna con el de eutanasia. Lo mismo ocurre en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Entienden que el uso inadecuado de medidas de soporte vital que lo consideran tal cuando no tienen otro efecto que mantener artificialmente «una vida meramente biológica sin posibilidades reales de recuperación de la integridad funcional de la vida personal» que la consideran contraria a la dignidad de forma plena de la persona humana. De esta manera, se intenta «facilitar, a aquellas personas en situación terminal que libremente lo deseen, la posibilidad de entrar en la muerte sin sufrimiento, en paz, […] ».

Ciertamente la cuestión es muy compleja porque para dar una solución a estas situaciones que se presentan subyace el concepto que se tenga de la vida misma y de su dignidad, que amerite a una persona o a sus allegados no permitir determinados actos que se consideran un ensañamiento terapéutico de preservación de la vida que ya no sería considerada como tal; con el fin de evitar el sufrimiento de la persona enferma.

Justamente el Catecismo de la Iglesia Católica enseña que «la interrumpción de tratamientos médicos onerosos, peligrosos, extraordinarios o desproporcionados a los resultados puede ser legítima. Interrumpir estos tratamientos es rechazar el ‘encarnizamiento terapéutico’. Con esto no se pretende provocar la muerte; se acepta no poder impedirla. Las decisiones deben ser tomadas por el paciente, si para ello tiene competencia y capacidad o si no por los que tienen los derechos legales, respetando siempre la voluntad razonable y los intereses legítimos del paciente» (2278).

Pero esto no quiere decir, como continúa afirmándolo el Catecismo, que aunque «la muerte se considere inminente, los cuidados ordinarios debidos a una persona enferma no pueden ser legítimamente interrumpidos. El uso de analgésicos para aliviar los sufrimientos del moribundo, incluso con riesgo de abreviar sus días, puede ser moralmente conforme a la dignidad humana si la muerte no es pretendida, ni como fin ni como medio, sino solamente prevista y tolerada como inevitable. Los cuidados paliativos constituyen una forma privilegiada de la caridad desinteresada» (2279).

Estas consideraciones dejan entrever que la cuestión debe ser planteada dentro de un marco más amplio, que nos permita comprender y aceptar la enfermedad y el dolor que ella provoca como así también cuando la muerte es inevitable, evitando acciones u omisiones de buena fe que la provoquen.

Juan Pablo II, nos ha enseñado en su C. A. Salvifici doloris, que el sufrimiento es algo todavía más amplioque la enfermedad, más complejo y a la vez aún más profundamente enraizado en la humanidad misma (5b); y que pertenece al misterio del hombre el cual sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado. «Por Cristo y en Cristo se ilumina el enigma del dolor y de la muerte» (nro. 31).

En la C. A. Evangelium vitae alerta de nuevos géneros de atentados relativos a la vida naciente y a la terminal, que «suscitan […] problemas de gravedad singular, por el hecho de que tienden a perder, en la conciencia colectiva, el carácter de “delito” y a asumir paradójicamente el de “derecho”, hasta el punto de pretender con ello un verdadero y propio reconocimiento legal por parte del Estado y la sucesiva ejecución mediante la intervención gratuita de los mismos agentes sanitarios» (n.11).

Las razones para llegar a este punto son múltiples, pero como lo advierte este documento (cf. nro. 15)  hay una profunda crisis de la cultura, que engendra escepticismo en los fundamentos mismos del saber y de la ética, haciendo cada vez más difícil ver con claridad el sentido del hombre, de sus derechos y deberes. Esto ha hecho que el valor de la vida pueda hoy encontrarse  eclipsada aunque la conciencia no deje de señalarla como valor sagrado e intangible.

Entre los amenazados se hallan los enfermos incurables y los terminales, al ser objeto de la «tentación de resolver el problema del sufrimiento eliminándolo en su raíz, anticipando la muerte al momento considerado como más oportuno» (C.A. Evangelium vitae, nro. 15).

Dentro de esta cultura, alerta Juan Pablo II,  hay «[…] una especie de actitud prometeica del hombre que, de este modo, se cree señor de la vida y de la muerte porque decide sobre ellas, cuando en realidad es derrotado y aplastado por una muerte cerrada irremediablemente a toda perspectiva de sentido y esperanza. Encontramos una trágica expresión de todo esto en la difusión de la eutanasia, encubierta y subrepticia, […] que propone así la eliminación de los recién nacidos malformados, de los minusválidos graves, de los impedidos, de los ancianos, sobre todo si no son autosuficientes, y de los enfermos terminales» (C.A. Evangelium vitae, 15).

Todo esto acontece cuando no se tiene una visión religiosa que ayude a comprender positivamente el misterio del dolor.

Es por ello que los convoco, en el «Año de la Vida»  a realizar aportes para alertar a la sociedad y a los hombres de buena voluntad de los peligros que padecen hoy aquellos enfermos que carecen de voz  o de la suficiente libertad para discernir lo correcto.

Hugo Adrián v. Ustinov

Alicia M. de Justo 1300, 3er piso (CP C1107AAZ) - Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Teléfono: +54-11-4631-5806 - Teléfono celular: +54-911(15)5508-7773
correosadec@gmail.com

Volver a Home